1. Cómo me volví una zorra


    Fecha: 26/08/2017, Categorías: Sexo Oral, Confesiones, Autor: bauman18amy, Fuente: CuentoRelatos

    Hola, mi nombre es Amelia Bauman, tengo 23 años y esta es la historia de cómo pasé a ser una zorra. Para introducirlos un poco en mi vida les cuento que desde que era muy pequeña mis hermanos mayores me alentaron a hacer deporte con ellos, fuera lo que fuera, y al final terminé enamorándome del deporte tanto como ellos. Mis vecinos siempre fueron buenos amigos míos, David y yo tenemos la misma edad, pero su hermano, Antonio me lleva 8 años por delante. Fuimos creciendo y, como era de esperarse yo empecé a ganarme el título de mujer. Empezaron a formarse mis curvas, mi culo se hacía cada vez más grande, mi busto igual. Por el ejercicio constante mi culo se tonificaba cada vez más y mi abdomen era completamente plano. Debo admitir que mi cuerpo se formó de manera ideal. Siendo mjoven pasaron dos cosas, una: entré a la clase extracurricular de natación del colegio y dos: empecé a sentir deseos sexuales. No fue muy difícil empezar estando en un colegio tan grande. En las clases fue que me di cuenta de que me empezaban a atraer los chicos de manera diferente a la de una simple amistad. Además noté que muchos de los hombres se me quedaban mirando el culo. Cuando teníamos que calentar el entrenador nos ponía en fila, hombre mujer, hombre y así sucesivamente. Estoy segura de que les sentí el pene a todos los hombres de la clase contra mis nalgas. Y empezaba a gustarme que se me pegaran, tanto así que algunas veces cuando no los tenía tan cerca como quería yo me movía hacia atrás ...
    para cerrar el espacio entre nuestros cuerpos. Ninguno me decía nada, pero el hecho de que el pene les creciera con el roce de mi culo era mucho mejor. Un día jueves luego de entrenar, uno de los chicos, Santiago, me esperó en los vestidores de mujeres para hablar. Él estaba en un curso mayor al mío y era el más guapo de su clase. ''Hola bonita'' yo le respondí sonriendo y él se me acerco demasiado, me agarró de la cadera y me pegó a su cuerpo para susurrarme al oído. -No creas que no me he dado cuenta de todo lo que haces con estos niñatos.-me dijo acariciándome la espalda. -¿Qué es lo que hago?-ese día me estaba sintiendo valiente y se lo dije haciéndome la inocente. -Yo creo que tu sabes qué es.-despacio fue bajando la mano hasta que la tuvo rodeándome el culo, lento me lo iba tocando. Y me estaba gustando que lo hiciera, le seguí sonriendo-El sábado hay una fiesta en mi casa, deberías ir.-dijo mientras que iba bajando un poco más la mano. -Me lo pensaré.-respondí y puse mis manos en su pecho para alejarlo de mí. Sonrió y me soltó. -Allá te espero, bonita.-se fue sin más. Ese día en casa hablé con David para saber si él estaba enterado de la fiesta, me dijo que si entonces le dije que yo lo iba a acompañar. Al otro día en el entrenamiento Santiago se hizo detrás de mí. No tuve que moverme un centímetro, se me pegó completamente al culo, yo no podía parar de sonreír. Cuando terminamos fui a tomar una ducha y al salir en la toalla camino al vestidor me lo encontré, estaba ...
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