1. Anita en un hotel de Miami


    Fecha: 27/08/2017, Categorías: Anal, Sexo con Maduras, Sexo Interracial, Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Anita en un hotel de Miami Había tenido que ir hasta Miami en un muy rápido viaje; era solamente por un fin de semana y por ello decidí proponerle a Anita que me acompañara, ya que ella tenía ese tiempo libre. Aceptó encantada… Llegamos a Miami en avión desde New York; apenas salimos del aeropuerto notamos que el calor era sofocante. Después de instalarnos en el hotel, como yo tenía ese día libre, nos fuimos a la piscina. Era un espacio bastante amplio, rodeado de jardines. Allí nos tumbamos a tomar sol…. Ana decidió no quedarse con marcas de sol y se desprendió de la parte superior de su diminuta tanga, quedando prácticamente desnuda, ya que ese hilo dental se perdía entre sus nalgas y por delante apenas le cubría los labios vaginales de su hermoso pubis depilado… Al rato pude percatarme de que dos enormes hombres negros se fijaban mucho en mi esposa; mejor dicho, casi no le quitaban los ojos de encima. Por su atuendo trabajaban en el hotel como camareros y tenían pinta de ser cubanos, casi seguramente. Me llamó la atención que solamente se fijaran en el cuerpo de Anita, ya que ya alrededor había muchas otras mujeres, más jóvenes y atractivas que mi esposa; pero claro, finalmente llegué a la conclusión de que Anita era la única que parecía estar casi desnuda… Me puse a leer un periódico, restándole importancia a los dos mirones. Un rato después decidí meterme al agua para quitarme el calor. Quince minutos más tarde observé a los dos cubanos conversando animadamente con mi ...
    esposa. Como podía escuchar lo que hablaban desde donde estaba, decidí quedarme en el agua. Por lo que pude escuchar, los cubanos se llamaban Francisco y Oliverio, andaban por los treinta años y trabajaban en el hotel como camareros de la piscina y el jacuzzi. Ambos estuvieron hablando un rato con mi dulce esposa; la piropearon durante largo rato e incluso se atrevieron a pasarle crema en la espalda para que no se quemara, para lo cual Anita no se opuso en absoluto. Salí del agua con cara de enojado y fui hacia ellos: Debieron verme así malo, porque de forma apresurada se despidieron de mi mujercita y se fueron a trabajar. Ana soltó una carcajada cuando me vio el gesto, preguntándome si me había puesto celoso por esos dos “inocentes muchachitos”, según su ingenuo punto de vista. Por la noche, después de cenar regresamos a nuestra habitación, donde miramos un poco de televisión. Cerca de medianoche, Ana me dijo que no sentía nada de sueño y entonces iría al jacuzzi a relajarse un rato. Me ofreció acompañarla, pero en su rostro vi la expresión de “ni se te ocurra aceptar”, así que decliné su oferta y le dije que después bajaría al bar a tomar algo, ya que tampoco yo estaba tan cansado… Ana se desnudó con movimientos sensuales frente a mí y se colocó una tanga negra que no dejaba nada libre a la imaginación; estaba prácticamente desnuda… Tomó una salida de baño de toalla y se despidió con un beso en el aire. Por supuesto, cinco minutos después yo también salí de la habitación para ...
«1234»