1. Suegrita linda


    Fecha: 27/08/2017, Categorías: Anal, Sexo Duro, Sexo con Maduras, Autor: pepitito, Fuente: xHamster

    Hacía ya seis meses que había fallecido mi suegro, y mi suegra Celina había quedado con una depresión de la cual le costaba salir. Como vivía sola, con mi mujer entendíamos que los recuerdos la estarían perjudicando si seguía en su casa, por esa razón la invitamos a pasar una temporada con nosotros. La rutina de una casa con dos niños seguramente la iba a distraer. Una mañana de verano la pasé a buscar con mi auto. Apareció en la puerta de su casa con dos valijas que pesaban bastante, señal que pasaría una larga temporada con nosotros. En el viaje traté de empezar una conversación, pero como respondía con monosílabos a mis preguntas, opté por callarme. Así fue como Celina llegó a mi casa, para iniciar, según veremos, una nueva vida en la cual me vi implicado. Pasaban los días y de a poco se fue soltando. La bulla y cariño de los nietos le fue llevando algo de alegría a su espíritu. Empezó a dejar los vestidos oscuros y a sonreír.. Nunca había tenido con ella una relación de profunda confianza, tal es así que no nos tuteábamos. Yo tenía para con ella un respeto absoluto y jamás le había insinuado nada fuera de lo convencional. Con el correr de los días, empecé a notar que a medida que se soltaba de ropas, es decir que se ponía ropas más ajustadas e insinuantes, me sonreía y se contorneaba, claro está, en ausencia de mi esposa. Mi suegra tiene 58 años y está realmente guapa. No voy a mentir diciendo que es una diosa pero para su edad está muy bien físicamente. Un busto que ...
    supera los 90 centímetros con pechos poco caídos, caderas insinuantes dando marco a un culo redondo y sostenido, piernas largas pues ella mide cerca de 1,70 centímetros. Es de piel blanca y una cabellera larga de color rubio original, aunque ahora teñido para disimular las canas. Los coqueteos, por así decirlo, siguieron y empezaron a calentarme, porque además nuestras conversaciones a solas, empezaron a rozar los temas del sexo donde ella expresaba libremente sus apetencias recordando al finado. Es así que me contó que había tenido una vida sexual intensa para su edad, con relaciones semanales en donde mi suegro hacía de las suyas. No dio más detalles pero lo insinuaba con sus gestos. Yo ya me imaginaba a mi suegra en bolas y mi suegro dándole por todos los agujeros. Tanto llegó a calentarme esta mujer que empecé a vigilar sus movimientos dentro de la casa. Trataba de espiarla cuando se bañaba o cambiaba, cosas que eran más a menudo de lo que se puedan imaginar porque ella, a propósito, dejaba las puertas ligeramente abiertas. Mi calentura llegó al extremo que cada vez que podía, buscaba sus bragas entre la ropa sucia para oler los rastros de flujo vaginal que dejaba en ellos. La verdad es que sentía un placer intenso al solazarme con esos perfumes intensos y profundos que me ponían la verga como un mástil. Debo confesar que más de una vez me hice una paja derramando mi semen en sus bragas. Llegó a un punto que ambos sabíamos que terminaríamos haciendo el amor, pero por obvias ...
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