1. Una visita a la Feria


    Fecha: 28/08/2017, Categorías: Orgías, Intercambios, Fantasías Eróticas, Autor: txuso, Fuente: CuentoRelatos

    Habíamos quedado para ir al parque de atracciones, eran las fiestas de la ciudad y habían montado la tradicional feria. Nos gustaba ir a pasear y subirnos en las atracciones, pero siempre con intenciones morbosas, el hecho de que hubiera tanta gente era el aliciente perfecto para dar rienda suelta a nuestras fantasías. Íbamos paseando entre los puestos de chucherías, de vez en cuando le metía mano, la manoseaba y la besaba. Cuando vimos el barco vikingo nos fuimos hacia él, y al llegar nuestro turno nos subimos en una de las jaulas que hay en los extremos del barco. Ella se colocó delante de mi agarrada a los barrotes y yo me puse tras ella, pegado para que sintiera mi erección, agarrándome también a los barrotes. El barco empezó a columpiarse, primero despacio y después muy rápido. Las subidas y bajadas hacían que la sangre se moviera, que a veces nuestros cuerpos se separaran para después encontrarse bruscamente. Ella sacaba el culo para encajar mi bulto a la perfección. En la jaula éramos unas catorce personas, todos excitados por la atracción en sí, que a veces te hacía despegar los pies del suelo. Una pareja se percató de nuestro juego, pero lejos de disimular ella se colocó en la misma postura que mi amiga y el novio copió mi postura y mis movimientos. En estas, mientras el barco iba y venía, las chicas se miraron, una mirada cómplice, sonriente, ambas estaban morboseando de igual modo y disfrutando de nuestra pequeña escena. El barco cayó empujándonos a nosotros ...
    contra ellas de golpe. Él me miró riendo y dijo algo así como “qué maravilla”, antes de romper a reír mientras ambos colocábamos la entrepierna entre los cachetes de nuestras respectivas acompañantes. Por desgracia el viaje acabó y bajamos de la atracción. Una vez abajo la pareja que nos había copiado se presentó. Resultaron agradables y nos pidieron si podían acompañarnos esa noche, a lo que respondimos que sí, pero que nuestro rollo era ir morboseando. A ellos les pareció bien y así empezamos nuestro divagar por la feria. Íbamos caminando cuando pasamos por la casa del terror y nos decidimos. Entramos. En el interior todo estaba oscuro, lógicamente, y varias cabezas colgaban por aquí o allá. Telarañas, sangre y algún actor disfrazado de zombi que salía asustar a la gente en determinados momentos. Nosotros íbamos delante cuando mi chica se asustó por una explosión de humo y dio un salto hacia atrás, lo que me permitió agarrarla con mis manos en sus tetas. Ella se giró, la subí en brazos y me rodeó con sus piernas. La llevé contra la pared y nos besamos concienzudamente. La otra pareja nos miraba. Él empezó a tocar las tetas de su novia por encima de la camiseta, al ser verano ninguno llevábamos demasiada ropa y eso favorecía el tacto. Continuamos la marcha. En otro pasillo mi chica, que iba delante de mí se bajó los leggings en un gesto provocativo y me mostró el culo unos escasos segundos. Lo hizo rápidamente, tanto que cuando quise meter la mano ya se los había subido y la ...
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