1. DESGARRADA VIVA EN EL CLUB DE SWINGERS


    Fecha: 31/08/2017, Categorías: BDSM, Fetichismo, Sexo en Grupo, Autor: 69ana, Fuente: xHamster

    Desgarrada viva, en el club de swingers. Allí me encontraba, mi primera vez en un club de Swingers, y esa noche era la noche temática del Bdsm. El local estaba a tope de gente. La poca luz que había, hacía disparar mi mente. Sombras moviéndose lentamente de un lado a otro. El morbo húmedo de mi coñito regía mis sentidos aquella noche. La música ambiente del grupo Enigma se mezcla con el coro de gemidos extremos que provenían de los cuartos verdes... cuartos donde se estaba practicando BDSM y duro. Me dirijo al primer cuarto y me quedo de pie observando como tres hombres se follaban viva a una madura rubia impresionante. Ella, postrada sobre un potro de cuero negro con sus muñecas atadas a la espalda estaba siendo poseída por un hermoso Adonis moreno. No pude distinguir si la estaba enculando o encoñando, pero el tipo sabía manejar muy bien su pollón. Los otros dos tipos vestían de cuero de pies a cabeza y sus vergas tiesas esperaban turno. Me estremecí de placer. Un calor se apoderaba de mi pecho y de mi entrepierna. Uno de aquellos tipos me invitó a participar pero yo me negué. Algo en mi interior me decía que me entregara a esa lujuria, pero tan solo me limité a levantar la falda de mi vestido negro, dejar al descubierto mis piernas con medias de encaje estilo ejecutiva y comenzar a tocar mi clítoris por encima de mi tanguita negra... Mis pezones dolían de lo erectos que se estaban poniendo. En menos de cinco minutos tuve mi primer orgasmo de pie. Recuerdo como me ...
    temblaron las piernas del gustazo. Un hombre maduro y fornido se acercó a mí por detrás y observó como me pajeaba. Me dio muchísimo morbo sentirme observada. Me susurró al oído su nombre y me preguntó si quería ir con él a otro cuarto verde a pasarlo bien. Tragué saliva. No pude distinguirlo bien por la media luz del local. Me extendió su mano, yo dudé en agarrarla, pero mi coño húmedo y sufrido decidió por mí y acepté la invitación. Como si se tratara de un compás de Waltz me llevó a otro cuarto y cuando traspasé su umbral casi gimo de placer al comprobar ante mí un gran sofá de cuero negro y cabecera en blanco y negro, tipo pelaje de cebra. Allí se encontraba una joven mujer pelirroja sentada sobre una silla, amordazada, con un collar de perro a su cuello y las muñecas engrilletadas las muñecas a la espalda. La tenían allí, con unas medias de encaje negro, sin bragas, los senos al aire, y sentada sobre un gran dildo negro a seis velocidades. La pobre sufría muchísimo, pero de puro placer. A su lado y de pie habían tres hombres más, desnudos, fuertes, con sus pollones tiesos al aire. El hombre que me había invitado me susurró al oído que me despojara de mi vestido. Apenas tardé cinco segundos en me despojarme de él. Allí me encontraba tan solo con mi corset negro, mi liguero y mis medias grises de encaje ejecutiva. Los otros tres hombres se acercaron a mí y entre los cuatro me rodearon en círculo. Comenzaron a sobarme, a lamer y morder mis pezones por encima del corset. Mordían a ...
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