1. Vaya hotel


    Fecha: 07/09/2017, Categorías: Confesiones, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Me llevaron a un sitio horrible. Era un hotel muy grande, con muchos servicios y con muchas habitaciones de las cuales creo que recibí la más pequeña, ruidosa e incómoda. Esperaba con gran deseo que las ratas y cucarachas tuviesen más gusto que el tío que me consiguió semejante habitáculo, deseando no tenerlas como compañeras de habitación, aunque lo más probable es que ya campasen a sus anchas entre tanta suciedad. Si tenía paciencia y rebuscaba con suficiente anhelo entre la inmundicia de mi cuarto era probable que encontrase desde jeringuillas (usadas, por supuesto, no iban a tener la amabilidad de dejarlas sin estrenar) hasta armas semiautomáticas pasando por uranio, criptonita y algún fósil de gran valor paleontológico.Pero tampoco me podía quejar, tenía a mi disposición toda una cama de niño pequeño en la que disfrutar a lo ancho y a lo largo de sus 170 X 80 centímetros. Definitivamente, esa noche me haría gran amigo de la vieja , polvorienta y deshilachada alfombra, si ésta no prefería una relación más amigable con las fosforescentes cucarachas. Lo mejor de todo era el baño, era el mejor baño que te puedes encontrar, eso sí, en la zona más pobre de la república de Somalia. No, creo que no, creo que allí aún sin tener agua, tienen puerta. Este carecía por completo de semejante artilugio, seguramente por considerarlo ostentoso y muy desacorde con la decoración minimalista imperante en el reputado edificio. Además tenía una surtida colección de artículos de baño ...
    cuidadosamente recolectados de diversos hoteles de toda Sudamérica. Algunos de estos objetos parecían disponer de su envoltorio original, tanto es así que estaba apostando conmigo mismo que podría lavarme los dientes usando uno de esos cepillos o afeitarme con alguna de aquellas cuchillas sin contraer una gravísima enfermedad mortal.Visto el lugar donde pasaría tres interminables noches decidí bajar al restaurante a probar alguna de las exquisiteces típicas de aquellos lugares esperando que la actitud del cocinero no estuviera acorde con mi habitación y no derramara por casualidad ningún producto en mi plato que restringiese el flujo de oxígeno a mis células o limitase el riego sanguíneo a alguno de mis hemisferios cerebrales. Capítulo 2 Pues ahí estaba yo sentado en una mesa en la que las profundas manchas de grasa que adornaban el mantel y los lamparones de las camisas de los camareros no auguraban nada bueno pero que daban una impresión de uniformidad o de marca de la casa al compararlo con la pared mugrienta y las cortinas completamente opacas debido a la suciedad. Pero ¿qué le iba a hacer ? no puedo morirme de hambre. Tengo que resistir hasta que consiga salir de aquí.Pedí el primer plato(sí, sí , EL primer plato, se podía elegir entre una amplia gama de primeros platos siempre que fuera puré de puerros) y me lo trajeron extremadamente rápido, cosa que me hizo desconfiar de aquel lugar más si cabe. Al verlo comprendí que no es que se hubieran esmerado en darse prisa para mí, si ...
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