1. Sin planearlo y sin esperarlo…


    Fecha: 10/09/2017, Categorías: Sexo con Maduras, Autor: CARTUZ, Fuente: CuentoRelatos

    Me encontraba pletórico por todo lo bueno que me había pasado y más pletórico aun, porque por fin era viernes y estaba convencido de que el fin de semana seria fabuloso, por lo menos trataría de que fuera así. Llegue al gym hable con mis compañeros y compañeras, luego preparamos todo para abrir. Empezó a llegar la gente como los demás días, era casi un ritual, la llegada, el orden en que lo hacían… llegaron como decían mis compañeras de trabajo, “mis chicas” venían muy habladoras. En la que más me fijaba era en Bea quería ver como respondía. Me di cuenta que era como si no hubiera pasado nada, aunque su mirada me escrutaba con otros ojos. No así Tina, que era verme y ponerse colorada. Durante las clases sucedió lo que habitualmente sucedía, bromas, frases con doble intencionalidad, todas muy valientes, pero como siempre yo, como si nos las oyera. La que más me hizo gracia ese día por su atrevimiento fue Bea, que de pronto dijo… “Carlos… seguro que mucho lerele, pero luego poco larala y se rio” me miro descaradamente y note mucha picardía en sus ojos. Yo seguí la broma y no pasó nada más, la clase finalizo con muy buen rollo, despidiéndome de ellas hasta el lunes y deseándoles un buen fin de semana, como siempre se fueron a los vestuarios en grupito, cuando vi que Bea se daba la vuelta, miraba y venía a la zona donde estaba yo, vi su toalla y la cogí para dársela, ella casi susurrando me pregunto si el lunes, podíamos hablar cinco minutos fuera de allí, le conteste que, sin ...
    problemas, que ya quedaríamos. Me fui para casa y antes de planificar lo que haría ese fin de semana, comí y me puse a revisar unos trabajos que tenía pendientes. Cuando llevaba un rato, me apeteció una horchata fresquita o un buen granizado, me asome a la terraza y vi que la terraza de la cafetería estaba completamente vacía, por lo que decidí bajar a tomarme algo, aprovechando que no había gente, imagine que estarían en la playa. Metí los papeles en una carpeta y me bajé. En el mismo portal me encontré con mi vecinita Bárbara y antes de que se pusiese zalamera, le dije que, si veía que en una semana no se ponían las pilas con los estudios, les diría a sus padres y a los de su amiga, que buscaran a otro. Ella me prometió por todo lo que había que prometer, que si estudiarían. Le dije que pronto lo veríamos y me marche. Una vez que llegue a la cafetería, en dueño estaba más dormido que despierto. Le pedí una horchata y me salí a sentarme a la terraza, el me trajo la horchata y se quedó hablando conmigo. Cerré la carpeta que llevaba para no hacer un desaire al hombre y le estuve escuchando un buen rato. Menos mal que todo paro cuando llego más gente. Entre toda la gente que llego, lo hizo una pareja de entre 35 y 40 años, iban con su hijo. A ella la conocía de vista, está bastante buena, era voluptuosa, alta y por lo que oí bastante extrovertida. A él le conocía de jugar al futbol, pero nunca jugamos en el mismo equipo, nos saludábamos cuando nos veíamos, de una manera cortes y ...
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