1. Orgía en un cine porno


    Fecha: 11/09/2017, Categorías: Gays, Autor: SantiagoRodriguez, Fuente: SexoSinTabues

    Relato 100% real... aunque por el nivel de salvajada muchos encuentren difícil de creer. A mis veinte años, tuve más de una decena de machos a mi disposición en la oscuridad de un cine porno en Lima, y esto fue lo que hice con ellos (o más bien, lo que ellos me hicieron)... Ese día me sentía muy tenso y caliente a la vez, así que decidí irme de ‘cruising’ a un cine porno; en Lima, las pocas salas que quedan están ubicadas en zonas bastante peligrosas, por lo que suelen ser refugio de sujetos de mal vivir, si cabe la expresión, así como de hombres que quieren relajarse un rato teniendo relaciones sexuales con desconocidos. En mi experiencia, sí me he encontrado con ladrones y pandilleros, gente que me hubiese asustado mucho de haberse cruzado conmigo en la calle; pero incluso ellos, así como yo, dentro del cine porno tienen otra prioridad: solo quieren sexo con un veinteañero medianamente simpático: como lo era yo. Entré a la sala, que usualmente estaba poco menos que vacía, lo cual hacía del sitio un lugar ideal: con poca gente, a pesar de los pronósticos, siempre había la oportunidad de tener sexo con alguien dentro del cine; la gente se soltaba con más facilidad, pero esa tarde había un poco más de gente de lo usual. Luego de esperar un rato en la entrada del cine hasta que mis ojos se adapten a la oscuridad, decidí ingresar e irme hacia el fondo de la sala, donde nunca faltaba alguien esperando por una mamada (que yo moría de ganas por darle al primer postor); mi sorpresa ...
    fue encontrar ahí a cinco tipos de pie, mirando la película, masturbándose o por lo menos agarrándose el paquete. Yo estaba arrecho y cinco machos me ofrecían sus vergas, y como la ocasión la pintan calva, decidí dejar mi estupefacción de lado y empezar con lo mío. Como no veía muy bien los rostros ni el tamaño de los penes que se meneaban a la espera de acción, decidí abordar a quien estaba más hacia el fondo, para hacer menos roche mientras le hacía sexo oral; este resultó ser un señor de casi 50 años, bien vestido, nada feo según pude escrutar en la semioscuridad; Le agarré la verga, tanteando, y resultó tenerla bastante grande y gorda; Empecé a masturbarlo y al poco rato me dio la orden que estaba esperando: “¡chúpamela!”. Me puse de rodillas casi de inmediato y empecé a chuparle la verga; Mi boca apenas podía alojar a semejante miembro, de tan gordo que era, así que decidí lamerle el glande y los testículos; Escuchaba sus jadeos y gemidos, lo cual me daba la medida de que lo estaba disfrutando; siempre es bueno contar con la aceptación del cliente, je je; De vez en cuando, él trataba de metérmelo todo en la boca y yo hacía mi mejor esfuerzo por alojarlo, a lo que él respondía con un gruñido de placer. Estaba concentrado en darle todo el placer posible (a cambio de que eyaculara lo antes posible en mi rostro o en mi mano; eso me excita mucho), cuando de pronto se acercó otro de los señores que estaba masturbándose y puso su pinga en mi cara; levanté los ojos y me encontré ...
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