1. Un desahogo fuera de casa


    Fecha: 11/09/2017, Categorías: Anal, Sexo con Maduras, Sexo Duro, Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Un desahogo fuera de casa Una noche regresé a casa muy cansado de un largo y pesado día de trabajo. Cenamos temprano y nos sentamos a mirar un poco de televisión. Antes de la medianoche Anita me dio un beso, dijo que estaba cansada y que me esperaba en la cama. La observé mientras subía las escaleras, posando mis ojos en su hermoso y firme culo, que se balanceaba de lado a lado en cada escalón que pisaba… la verga se me puso durísima… Pese al cansancio, pensé que esa noche iba a tener sexo anal con mi dulce mujercita. Un rato después de saborear un buen vaso de whisky comencé a cabecear frente al televisor; así que me levanté y subí también a nuestra habitación. Allí me encontré con una escena más que excitante: mi mujercita acostada en la cama boca abajo, vestida con un breve camisón transparente que apenas ocultaba una diminuta tanga de seda negra. Me estaba esperando… A pesar del cansancio y el stress, mi verga se endureció al instante y avancé hacia la cama arrancándome la ropa a las apuradas. Me acosté desnudo sobre el cuerpo de Ana, que estaba algo amodorrada pero todavía despierta; pero entonces se movió de golpe diciéndome que a la tarde había estado cogiendo con Facundo y Nicolás, nuestros vecinos de enfrente y que realmente el cuerpo le dolía mucho… Todavía sentía la concha inflamada que había sido realmente maltratada por los dos tipos sin ninguna misericordia… Me enojé y le recriminé por qué se había vestido así, sabiendo lo mucho que me provocaba esa ...
    sensualidad que emanaba su cuerpo casi sin querer, pero entonces me respondió que eso era una cuestión suya; que a ella le gustaba provocarme y excitarme para después dejarme al palo… y que si yo estaba tan caliente, me fuera a masturbar al baño. Intenté ponerla boca abajo para metérsela por la cola, pero en su furia sacó una fortaleza tremenda; me empujó y terminé cayéndome de la cama. Me levanté también furioso y volví a cambiarme. Entonces me preguntó en un tono muy suave qué estaba haciendo o adónde iba a ir. Le grité lleno de bronca que me iba a coger a otro lado, porque estaba muy caliente. Cerré la puerta de un golpe y la dejé allí sola en nuestra cama. Salí con el auto y me dirigí a los bosques de Palermo, donde sabía que podría encontrar alguna profesional que me ayudara a aplacar mi calentura. Luego de varias vueltas encontré a una mujer muy atractiva y hermosa parada en una esquina. Tan hermosa que me pareció podía tratarse de un travesti. Ella pareció adivinar mis pensamientos, ya que se acercó a la ventanilla del conductor, tomó mi mano y la deslizó por debajo de su minifalda; corrió la tanga a un lado y me hizo acariciar su depilada raja, bastante humedecida… “Te convenciste o te traigo otra amiga con una verga bien grande?”. Preguntó. Fuimos a un hotel alojamiento no muy lejos de allí y apenas entramos a la habitación supe que no me había equivocado en elegir semejante hembra. Me desnudé y ella, completamente vestida, me chupó la pija con una habilidad única; jamás una ...
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