1. Ana y una revisión táctil


    Fecha: 12/09/2017, Categorías: Sexo con Maduras, Voyeur, Tabú, Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Hace varios años atrás, Anita y yo visitamos algunos amigos en Mallorca. Nos alojamos en un pequeño hotel, bastante cómodo. Una noche después de pasar el día con nuestros amigos, regresamos caminando al hotel. En el trayecto encontramos una especie de tasca y entramos al ver que había bastante movimiento. Pedimos una mesa de quesos y algo de vino. Un par de horas más tarde, ya ambos bastante empinados con ese rico vino, decidimos seguir camino hacia el hotel. Anita se abrazó a mi cuerpo para no caerse redonda al piso. El vino le había hecho un buen efecto relajante, pero ella misma reconocía que se le había ido un poco la mano. Apenas ganamos la calle, comencé a oír una especie de sirena. De repente un par de hombres uniformados nos cerraron el paso; ordenándonos que los acompañásemos. Un poco mareados Ana y yo por el exceso de alcohol, obedecimos sin pensar demasiado. Uno de los hombres le quitó el bolso a mi esposa y la tomó con firmeza de un brazo. Un par de cuadras más adelante nos empujaron por un oscuro pasillo y finalmente llegamos a una especie de oficina interna. Sentaron a Ana en un rincón y a mí en el otro opuesto. Ambos hombres salieron, pero enseguida regresaron acompañados por un tercero, que parecía ser el jefe del lugar. Yo me sentía algo aturdido por el alcohol y Anita también era evidente que no se sentía nada bien. Seguía mareada y parecía algo aturdida. El tercer hombre se sentó en un escritorio y se quedó mirándonos. Nos dijo que estábamos detenidos ...
    porque al salir de ese restaurant, la alarma anti robo había comenzado a sonar; por lo tanto, ellos suponían que nosotros habíamos extraído algo de ese lugar. Al escuchar sus palabras quedé atónito; pero enseguida reaccioné diciéndole que estaban equivocados y podían revisarnos si querían… Entonces me respondió que para revisar a mi esposa era necesaria la presencia de personal femenino y que ello podría ser posible recién por la mañana. Por ello, deberíamos quedarnos a pernoctar allí mismo. Anita de repente se enderezó en su silla, diciéndole al hombre que ella no tenía ninguna objeción en ser revisada por ellos mismos… El tipo nos miró fijamente, se levantó del escritorio y salió de la oficina, otra vez acompañado por los otros dos. Entonces aproveché para levantarme y decirle a Ana que yo no iba a permitir que esos hombres la tocaran. Pero ella sonrió y me dijo que me quedara tranquilo; me pidió que le siguiera la corriente y entonces en un rato estaríamos afuera de allí. Al cabo de un par de minutos se volvió a abrir la puerta y entraron los tres hombres. El jefe se sentó en el escritorio y me preguntó si yo era el esposo de Ana y si consentía en que ellos, siendo hombres, la revisaran. Recordé lo que mi esposa me había dicho y contesté que estaba de acuerdo y que les permitiría hacerlo… El hombre se dirigió a Ana, ordenándole que vaciara su bolso en la mesa. Ella de inmediato se levantó, parándose frente al escritorio y comenzó a sacar las cosas de su bolso; su celular, las ...
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