1. Un calzón más para mi colección


    Fecha: 12/09/2017, Categorías: Grandes Relatos, Anal, Autor: Tonyzena67, Fuente: CuentoRelatos

    Cuando me retiré de la compañía para la cual trabaje 23 años, una de las últimas acciones antes de abandonar la que fue mi oficina, fue retirar mis trofeos y, no me refiero a todos esos reconocimientos colgados en la pared, más bien eran esos ricos recuerdos que comencé a guardar en la caja fuerte de mi oficina: calzones de todos los tipos y colores. Al principio me recordaba de las dueñas por nombre de cada calzón, pero luego se me fue difícil recordar el color y estilo e identificar a las dueñas. Había tangas, bikinis, hipster y calzones regulares. Recordaba a algunos, más que todo a las dueñas que por su belleza o por su manera especial de coger se me hacia fácil recordar, pero de todas maneras después de 15 años en aquellos trotes eróticos de la vida, no era tarea fácil. Cuando me hicieron las fiestas de despedida de la compañía, las cuales fueron varias pues cada departamento me brindo una, sin contar las que varios clientes me brindaron, el regalo menos esperado y que sigo conservando, fue el regalo que recibí de Diana, una chica colombiana que funcionaba en el departamento de contabilidad y que de alguna manera asistí y aprobé para que fuese empleada en nuestra organización. Quizá fue ese gesto o favor por lo que pensé que Diana sentía, debería de alguna manera pagarlo. Su adulación y coqueteo fue obvio por los primeros meses de empleada, hasta que tuve que aclararle que aunque me gustaba su atención, en la compañía deberíamos comportarlos como todos unos ...
    profesionales y que, aunque ella me gustaba, pues realmente es muy bonita, no podría conllevar una relación con una empleada de la compañía. Poco a poco se fue alejando de mí, pero para aquel mes que anuncié mi retiro, su acercamiento volvió a ser más obvio, aunque no deliberadamente abierto. En la cena que me brindó su departamento, recuerdo que se me acercó y me dio este pequeño regalo, donde se podía observar la típica chonga y un pequeño sobre pegado a este. Nos dimos un beso en la mejía y nos deseamos suerte el uno al otro y la fiesta trascendió de lo más normal, sin ninguna insinuación de parte de Diana, pero antes de retirarme del lugar se me acercó de nuevo diciendo: ¡Espero te guste mi regalo! Como fueron varias fiestas por las dos últimas semanas y con mi atención de dejar mi oficina y posición de vicepresidente completamente lista para la transición para el nuevo vicepresidente, los regalos se fueron acumulando en una de las habitaciones de mi casa y fue hasta después de dos semanas de mi retiro oficial que tuve tiempo de regresar a mis regalos y abrirlos. Eventualmente llegué al regalo que me dio Diana, pues así lo identificaba el sobre adjunto al regalo. Para mi sorpresa al abrirlo, después de remover ese papel decorativo en el interior de la caja, encuentro que se trata de un diminuto bikini color turquesa que obviamente ha sido usado, pues es evidente la mancha blancuzca en esa diminuta parte de algodón que debe acariciar la parte intima de una mujer, aunque la prenda ...
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