1. Venganza: primera parte


    Fecha: 13/09/2017, Categorías: Dominación, Fetichismo, Autor: fernandete, Fuente: CuentoRelatos

    Saludos cordiales a todos los lectores. La historia que les traigo en esta ocasión fue resultado de una venganza que mi esposa consumó para someterme como hace poco hice yo con ella (dividida en dos partes para su fácil lectura). ******************* PARTE 1 de 2. Tiempo atrás se me ocurrió someter a mi esposa y hacerle obedecer mis órdenes (ver previo relato titulado “Juegos calientes y retorcidos” donde pueden leer esa historia). Luego de ese incidente nunca imaginé que ella maquinaría una venganza para darme mi merecido y además disfrutara haciéndolo. Se llegó el día que ella planeó todo, me desperté, salí de la cama y hallé una nota en el espejo de la habitación: “Hoy será un día que no olvidarás bebé. Te mando mensaje más tarde”. Pensé ¡vaya! seguro me tiene preparada una sesión de sexo aderezada con algún juego excitante (su rol favorito es interpretar una gatita caliente). Seguí con mis actividades usuales hasta que alrededor del mediodía recibí su primer mensaje de texto: “Hola cariño. Te saluda tu gatita caliente, hoy la pasaremos genial) miaauuu!”. Adjunto al mensaje venía una foto muy excitante: ella de perfil totalmente desnuda frente a un espejo (parecía dentro de algún vestidor de una tienda de ropa). Llevaba puesta su diadema con orejas de gata, collar con cascabel, medias negras de encaje, botas altas del mismo color y una cola de gato que se inserta en el culo (similar a la que se muestra aquí abajo). Ver esa imagen hizo que mi pito se entiesara de inmediato. ...
    Semanas antes me había pedido que le comprara su cola para ser una gata de verdad, por lo visto se me adelantó y la consiguió por su cuenta. De la calentura que me provocó no pude contenerme y comencé a pajearme viendo esa foto, la imaginaba ronroneando en el piso y moviendo su trasero para que la cola de gata se moviera de un lado al otro estimulando su culo en el proceso. Me controlé un poco, no quería terminar en una simple paja con mi reserva de semen, sabía que iba a necesitar cada gota para lo que me esperaba. El siguiente mensaje llegó como una hora después: “Tu gatita paseando por el parque. Ando buscando un ratón qué comerme, estoy hambrienta”. En la toma de la foto se apreciaba ella sentada en una banca de un parque, abriendo el abrigo que llevaba puesto y mostrando todo su desnudo cuerpo. En el fondo se veían personas descansando en los jardines, quizá ni se dieron cuenta de lo que pasaba en la banca. Esto también provocó que mi miembro se endureciera y fue cuando me puse a analizar más detalle la fotografía: desde el ángulo en el que fue tomada requería forzosamente ayuda de alguien que accionara el botón desde el otro lado. Eso aceleró mi corazón a mil, aunque mi erección no disminuyó en absoluto. Ese juego comenzó a inquietarme, me invadió una mezcla de excitación, celos e incertidumbre. Tomé un par de cervezas y puse el fútbol para intentar distraerme. Un rato después el sonido del móvil me avisaba de otro texto: “¿Ya estás listo para jugar amorcito? Te espero ...
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