1. Venganza: primera parte


    Fecha: 13/09/2017, Categorías: Dominación, Fetichismo, Autor: fernandete, Fuente: CuentoRelatos

    en el motel El Paraíso a las 7:00 pm. Te confirmo número de habitación más tarde. Besos”. Adjuntó otra imagen donde ella sonría pícaramente a la cámara, viajando en la parte trasera de un taxi, sin ropa encima (ni siquiera ya el abrigo sobrepuesto). Esa fotografía tuvo que haber sido tomada desde el asiento delantero derecho (copiloto), por lo que confirmé así que alguien le tomaba las fotos. Poco antes de la hora pactada me bañé, me alisté y tomé un taxi hacia el famoso motel El Paraíso, demoraría unos 40 minutos en trasladarme hasta allá. A los 10 minutos de comenzado el viaje llegó otro texto de mi mujer: “¿Ya vienes nene? Estoy ansiosa que llegues. Sabes, no pude encontrar ningún ratoncito en el parque, así que me tuve que conformar con este lindo pajarito que atrapé para jugar. No tardes, estoy ya muy caliente”. Sentí cómo el corazón se me quería salir del pecho y un nudo dando vueltas en el estómago cuando miré la imagen. Fue tomada dentro de la habitación del motel, ella con su atuendo de gatita hincada en el suelo, tomando con una de sus manos una verga desconocida y dándole un besito en la punta mientras miraba con ojos de inocencia a la lente de la cámara. Obviamente el dueño de esa gran polla (y eso que se notaba apenas semi erecta) fue quien tomó la foto. Casi me desmayo en el taxi, creo que me puse pálido porque el conductor me preguntó si me sentía bien. Mi cabeza daba vueltas, había sido una ola de emoción demasiado impactante, no lo esperaba. Total, que llegué ...
    al motel muy desconcertado, toqué a la puerta de la habitación y en lugar de dejarme pasar me llega un mensaje de mi esposa al móvil: “Desnúdate completamente y pásame todo lo que traigas por el cajón de servicio”. Se refería a esas pequeñas compuertas giratorias por donde colocan lo que pides a la habitación. Así lo hice y de inmediato se abrió la puerta para que entrase al cuarto. A pesar de que la espaciosa habitación estaba a media luz, alcancé a distinguir la silueta de mi mujer sentada en la cama, no miraba a ninguna persona más dentro, qué alivio pensé. Me ordenó sentarme en una silla colocada justo a 3 metros enfrente de la extensa cama y que me cubriera los ojos con la venda que yacía en el asiento. Obedecí sin chistar. La escuché levantarse de la cama y caminar hacia mí, luego ató mis pies a las patas de la silla, mis manos a los descansabrazos y de paso también puso una mordaza también para que no pudiese hablar. Sus pasos se alejaron hacia el baño y unos minutos después escuché nuevamente el sonido de los tacones de sus botas regresando hasta donde me dejó inmovilizado. Me percaté que se hincó enfrente de mi regazo y comencé a sentir su largo cabello rozar mis piernas y enseguida su boca besando mi abdomen. Fue moviéndose con su lengua por mis pechos, mi cuello, lamió mis orejas, besó mis pezones, estaba jugueteando conmigo. Después recorrió en sentido descendente con su boca hasta bajar a mi pene que ya apuntaba al techo. Lamió la punta, llevándose con su lengua ...
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