1. La joven del ascensor


    Fecha: 13/09/2017, Categorías: Fantasías Eróticas, Autor: Aldebaran, Fuente: CuentoRelatos

    Volvía a casa y me encontré con esa chica esperando el ascensor. Era una joven, debía tener 19 años. No era muy alta, con una melena castaña, ojos claros y unas curvas que ya empezaban a adivinarse. Unos pechos bonitos y un culo pequeñito, pero muy rico que se adivinaba tras esas mallas que llevaba. Se me quedo mirando y me saludó: -¡Hola! ¿A qué piso va? -Al tercero le respondí. -¡Ah! Igual que yo. Sonrió. -Pasa tu primero. -Gracias señor. Entro en el ascensor y me quedé mirando su culo redondito. Subimos pero no me atreví a mirarle a la cara. Podría pensar que era un salido. Llegamos al tercero y la dejé salir primero y aproveché para echarle otro vistazo a su culo. -Adiós señor. Me dijo. Voy a ver a mi amiga Laura. La tal Laura vivía dos puertas más allá de mi casa. Entré en mi piso y cerré la puerta. Cuando quise mirar por la mirilla ya se había metido en la casa. Me tumbé en el suelo algo excitado. Mi pene se había puesto en posición de firmes. Me desnudé en mi habitación quedándome en calzoncillos y me fui al baño a echarme agua fría para quitarme la excitación. Me acosté y me dormí y me olvidé de todo. Al día siguiente al volver de trabajar volví a encontrarme con la chica. -¡Hola señor! ¡Qué casualidad! Volvemos a encontrarnos. -Pues sí que lo es. ¿Cómo te llamas? -Elena, señor. -Llámame por mi nombre. Me llamo Luis. -Encantada Luis. -Igualmente. ¿Qué, a ver a tu amiga Laura? -Sí, señor. -No le salía lo de Luis. Di al tercero y subimos igual. La dejé salir antes y ...
    repetí la rutina, vista a su culo, llevaba las mismas mallas que ayer, se despide y entra en casa de su amiga. Yo también entro en la mía y esta vez me desnudé y me fui al baño donde me masturbé pensando en ella, tenía que quitarme esa calentura. Después de eyacular, varios chorros grandes por cierto, me lave bien el pene y me acosté como otro día cualquiera. Al tercer día volví a encontrármela esperando el ascensor. -¡Hola señor! ¡Nos vemos todos los días! -Pues sí, contesté. Vaya coincidencia. Entró en el ascensor pero antes de darle al botón me quedé mirando su cara. -Eres muy guapa. Los chicos del barrio deben perseguirte? -Pues bueno, dijo tímida. Algo así. Su carita me volvió a encender y entonces ella se volvió a mirarse en el espejo del ascensor y yo me pegué a ella. -¿Qué hace señor? -Nada. Nunca has estado con un chico? -¿Qué? Empecé a rozarme con su culo pero en ese momento llegamos al tercero. Ella dio un respingo y salió rápido y ni me dijo adiós. Al día siguiente volvimos a subir juntos. Ella no me dijo nada y yo le di al último piso. Al parar la miré y le dije: voy a enseñarte una cosa. La besé y ella no se resistió. La toque su rajíta y noté su humedad bajo sus braguítas. Me bajé al pantalón y di al botón de stop. Bajé sus mallas y braguítas y mis calzoncillos. Mi pene ardía y ella lo miró. -Ahora pondré mi cosa dentro de ti. Me puse un condón y me dispuse a penetrarla. Su coñito era muy estrecho y solo pude meterle el glande. -Ah, me duele. -Tranquila no pasa ...
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