1. Alicia 08/25


    Fecha: 13/09/2017, Categorías: Intercambios, Autor: evloguer, Fuente: SexoSinTabues

    alguien estaba llamando. Como una luz mi chiquita se levantó y me recordó que vendría María, que ella necesitaba pasar con urgencia al baño. Acomodándome la ropa me dirigí a la puerta, y allí estaba una chica cabizbaja, una chica muy jovencita pero que ya tenía una protuberancias que podríamos llamar pechitos. "Buenas tardes señor, vengo a visitar a Alicia" , yo pensaba que era mucha formalidad saliendo de esa boquita que imaginaba engullendo otras cosas, la saludé con un beso en la mejilla y la hice pasar. Ya se escuchaban los pasos de mi angelito que traía calzado y ropa muy coqueta, hasta se había peinado un poco diferente, traía una carpeta y se sentaron en el sillón a cuchichear y emitir ahogadas risitas. Mi nena parecía lucir un contradictorio cambio, entre más adulta y a su vez más chiquita; para no incomodarlas me dirigí a mi oficina preguntando desde lejos si querían que preparase chocolate caliente, "ya soy bastante grandecita para preparar las cosas, gracias" fue la contestación de mi angelito, debo reconocer que sus palabras me caían como un camión descargando vidrios rotos, producían dolor. Medio cabizbajo me fui a la oficina apretando su blanca prendita que dormitaba en el fondo del bolsillo. No podía apartar de la mente la imagen de las dos sentadas allí ocupando nuestro altar sagrado, cuando formé una imagen clara de la situación. Mi nena debía demostrar que estaba a la altura de su amiga, que era grande e independiente, que nada le importaba. Ese instante de ...
    iluminación hizo que besara la bombachita que llevaba en la mano, que la mordiese con amor furioso. Me dediqué a sacar unas cosas atrasadas, todos estos ajetreos llevaban a descuidar el trabajo, cuando escucho "Papi, vení a la mesa". Ese apelativo inicial llevaba una carga escondida, en la casa era normal que me llamase por mi nombre. En la cocina ya esperaban tres humeantes tazas, un gran plato de galletitas al centro y las dos damitas sentadas. Pude observar mejor a María, había trocado esa cara de resignado miedo por una desbordante alegría, realmente disfrutaban el estar juntas. Llevaba el pelo corto, casi de varoncito, hasta podría confundirme si los bultitos de más abajo no me indicasen el sexo correcto. Conversaban y se agarraban las manos, esas manos de mi bebita, esas manitas que eran solamente mías ahora debía compartirlas con aquella extraña; bueno, al final eran amigas :-) La otra traía un vestido largo, viejito pero limpio, sería lo mejor que halló para salir, yo recordaba su origen humilde pero no se delataba en la conversación. No se para qué observaba tantos detalles si al final era una chica más, la única personita importante en este sistema solar era mi angelito, mi Alicia. Entre charlas varias llegó mi mujer, tal vez un poco sorprendida por la visita pero afable en todo. Apenas se sentó ya parecía integrada al círculo de amistades, lograba ajustarse perfectamente al lenguaje de Mary y hasta parecía monopolizar su atención. Claro que fui raudo a la oficina ...