1. Mi ardiente y seductora vecina


    Fecha: 13/09/2017, Categorías: Sexo con Maduras, Confesiones, Autor: Gabriel351, Fuente: CuentoRelatos

    Había alquilado un departamento en el 3º piso, hacía ya 3 meses, y lo elegí ahí porque quedaba cerca de mi trabajo, lo cual hacia que no tuviese que viajar tanto para llegar a él. En ese piso había tres departamentos más, uno que recién se había desocupado, otro en el que vivía Olga una mujer de 65 años muy activa y jovial; viuda con 2 hijos y un grupo de amigas con las que salía a pasear. En el otro departamento vivían José y Silvia de 48 y 39 años respectivamente que tenían una hija de 19 años casada recientemente. Yo tenía en ese momento 22 años, así que Olga me trataba como a su nieto, a veces me mimaba en demasía, y también tenía muy buena relación con Silvia y José. Me sentía atraído por Silvia, era muy atractiva y a medida que transcurría el tiempo esa atracción se fue convirtiendo en deseo. Era imposible no desearla, bonita de cara, muy dulce en el trato y un cuerpo excelentemente dotado, curvilíneo al que ella se encargaba de resaltar con su vestimenta, sus medidas 95- 70 - 95; rubia de 1,70 m. de altura. Tanto Olga como Silvia se llevaban muy bien con mi madre. Corría el mes de abril...estábamos en semana santa, y Olga, una de sus amigas, mi madre y su pareja salieron de viaje por 10 días a Brasil. El martes yo caí en cama con una gripe impresionante y con temperaturas que rondaban los 40º, mis cuadros gripales eran así siempre levantaba mucha fiebre, así que estuve en cama y con antibióticos y al cuidado de Silvia, que hizo de madre, enfermera y cocinera. El ...
    miércoles a la noche Silvia se despidió de mí con un beso en la mejilla que me estremeció ya que al inclinarse el escote de su blusa dejo ver una buena parte de sus redondos senos y un corpiño negro de encajes, y dijo: S- Mañana a las 7 tenes que tomar el remedio, pero no te hagas problemas, descansa… porque a esa hora vengo, te doy los remedios limpio un poco la casa y te lavo la ropa G- No hace falta ya estoy mejor, además José mañana no trabaja….quedate a atenderlo a él… no hace falta que vengas tan temprano. S- Mañana a las 5 José se va con sus amigos a pescar, así que solo estoy para cuidarte a vos, me voy y si te sentís mal llamame, no dudes en hacerlo. Antes de las 7 de la mañana ella estuvo en casa, me dio el antibiótico, me tomó la temperatura, tenía 38.5 así que hizo unas compresas para bajar la fiebre, y mientras lo hacía yo pensaba, “es imposible que me bajes la fiebre, teniéndote tan cerca… sola… y con esa ropa es imposible que no me caliente”. Estaba como para comerla a besos, su cabello rubio largo suelto, camisa blanca abotonada de mangas corta que llegaba hasta su cintura y que marcaban sus prominentes senos, un jean lavado de color casi celeste muy ajustado, pegadito a su cuerpo, que marcaban las redondeces de sus nalgas y lo torneadito de sus hermosas piernas y para resaltar su cuerpo unos zapatos de tacos altos tipo aguja. Después que logró bajar mi temperatura fue a preparar el desayuno, volvió con el desayuno, después dijo S- Bueno voy a limpiar un poco la ...
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