1. <b> Me volví la puta de un asaltante </b>


    Fecha: 13/09/2017, Categorías: BDSM, Autor: Tona, Fuente: SexoSinTabues

    Esta es la historia de un chico que, por querer irse a vivir solo, un ratero la hace “suya”, para solo descubrir que le encantó. Violación/humillación/bondage. Cuando cumplí 18, y después de insistirle mucho a mis papás, ellos finalmente aceptaron mi petición de irme a estudiar la universidad a una ciudad cercana, algo más grande y bulliciosa que en donde vivíamos, con la condición de que estuviéramos en contacto el mayor tiempo posible. Hacía solo un mes que me había mudado a un departamento algo pequeño pero acogedor que, para suerte mía, estaba a solo unas cuadras del colegio al que había ingresado, así que no podía pedir más en ese momento de mi vida. Una noche, alrededor de la 1 o 2 de la madrugada, dormía plácidamente como cualquier otra noche, usando una playera interior de tirantes blanca, pantalón de pijama, calcetines, y una trusa blanca, como ropa interior. De repente algo me despertó, un ruido, y cuando me desperté bien, se seguía escuchando, era como si alguien más estuviera dentro del departamento, así que rápidamente me levanté y con mucho cuidado me asomé fuera de la habitación, sintiendo en ese momento mucho temor, ya que me imaginaba que se habían metido al departamento, y así era… Al observar bien, distingo en la oscuridad a una figura que se mueve de aquí para allá en la sala, y en ese momento mi temor aumenta, ya que mis sospechas se habían confirmado. De repente, me nota, volteando hacía mí, y de inmediato me vuelvo a meter a la habitación, cerrando la ...
    puerta tras de mí, pero por los nervios cometo un error muy estúpido en ese momento, que es no ponerle seguro a la puerta, así que ni bien estaba agarrando mi celular para pedir por ayuda, cuando el intruso que había divisado antes abre la puerta de golpe y me dice en un tono de voz bastante amenazador: “quieto ahí cabrón¡ suelta eso¡” mostrándome una navaja mientras habla, razón por la cual dejo el celular de nuevo sobre la mesita de noche, ya para ese momento temblando de miedo. “por favor no me haga nada, llévese lo que quiera, no diré nada”, fue lo primero que atiné a decirle al sujeto con pasamontañas delante de mí, a lo que el tipo no contesto nada, solo seguía ahí de pie, siempre apuntándome con la navaja, hasta que, pasados unos momentos, finalmente dijo algo: “encuérate cabrón, o te corto ahorita”. “Qué?¡ quiere que me quite la…”, le respondí muy sorprendido, a lo que me dijo: “sí¡ hazlo cabrón¡” haciendo un movimiento brusco con la navaja hacia mí, e inmediatamente me quité la playera de tirantes, dejándola en el suelo, para después quitarme también el pantalón y los calcetines, quedándome solo con mi ropa interior, muy avergonzado. “Todo cabrón¡”, me gritó, volviendo a hacer el mismo movimiento de antes con la navaja, así que prefiriendo que me viera desnudo a que me lastimara con eso, me quito también la trusa, tapándome enseguida mis genitales con las manos, desviando la mirada, sumamente avergonzado y con mucho miedo de lo que pensara hacer después. Cuando me ...
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