1. Follada por un colombiano en el baño de la disco


    Fecha: 14/09/2018, Categorías: Hetero, Anal, Autor: chicapervertida, Fuente: CuentoRelatos

    Desde pequeña siempre he sido una niñita pervertida. Desde que descubrí el sexo me fascinó el poder que tiene sobre las personas, la forma como la voluntad se doblega ante el deseo. Solamente los espíritus más elevados pueden resistirse al instinto de abandonarse al placer, y por ello, casi cualquier cosa que sucede a nuestro alrededor lleve implícita una connotación sexual que la define y que la condiciona. Me fascina ver a un hombre sucumbir al deseo. Terminan siendo marionetas indefensas; y lo mejor, es que durante el juego, casi todos tienen la falsa ilusión del poder, de tener la situación bajo control; cuando la realidad es que están a merced de nuestro capricho. Por eso sé que el erotismo es una verdadera fuente de poder. Desde chica entendí que podía tener a cualquier hombre a mis pies, literalmente. Mi primera víctima fue mi tío Alejandro. Cuando llegaba del cole solía tumbarme en el sofá a ver la tele, me descalzaba y entonces disfrutaba jugueteando con mis pies. Al principio no tenía malicia alguna, pero poco a poco me di cuenta que mi tío tenía fascinación por hacerme masajes en mis pies. Yo me divertía un montón con sus cosquillas y pasando mis pies por su rostro para que los oliese. Él a modo de juego me decía que apestaban, pero se dejaba molestar todo lo que yo quería. Me di cuenta que ya no era un juego inocente cuando una tarde, mientras veíamos la tele, coloque mis pies en su entrepierna y sentí por primera vez que algo duro y grande estaba allí oculto. ...
    Mi tío estaba muy nervioso, sudaba y estaba rojo, pero no despegaba la vista de la televisión. Yo por mi parte también me sentí nerviosa, pero curiosamente disfrutaba de lo que estaba sucediendo. A esa edad yo tenía nociones muy efímeras sobre lo que era el sexo, pero ya había experimentado el placer que se siente el tocarse una misma mientras tomaba una ducha y también estaba ya al tanto de lo que los chicos tenían entre sus piernas y sobre todo lo que mamá repetía con mucho énfasis: que ahí no me podía tocar nadie y que yo no podía tocar a nadie allí. Así que esa tarde era consciente que la situación no era adecuada. Aquel día simplemente actué como si nada estuviese sucediendo; simplemente movía disimuladamente mis pies, poco a poco, para rozar toda la extensión viril del miembro de mi tío, que en ese momento ya lo podía apreciar sin disimulos. La historia con mi tío evolucionó de una forma interesante, pero esa es una historia que luego contaré con detenimiento. La cuestión está en que gracias a él entendí que los hombres pierden la cabeza por las mujeres, de formas muy diferentes y fascinantes. Descubrí que cada parte de mi cuerpo era un objeto de adoración para ciertos tipos de hombres. Unos, como él, se vuelven locos por mis pies, por olerlos y lamerlos; otros por mis nalgas, por mis tetas, por mi ano, por mi vagina e incluso por mis axilas y su olor. Así que si tienes el don de descubrir cuál es el fetiche que cada hombre posee, puedes hacer de él tu esclavo personal. ...
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